
Hice un suave masaje en los dedos de tus manos pequeñas.
Sonreí y fui feliz al oírte contar un cuento trágico.
Quise sanar el dolor en tus ojos pero no supe como.
No había cuando.
Tu sexo era un pez que yo quería nadara en el océano de mi vientre.
Pero no había cuando.





