Tuesday, July 31, 2018

Inventario de cicatrices.

  1. La primera cicatriz que recuerdo es en la rodilla izquierda. De 2cm, lineal, sin queloide. Caí de unos patines, aprendí.
  2. Cicatriz de 4cm en la pierna derecha, me la hice con mis propias uñas en un descuido y como la piel estaba edematizada durante el embarazo se hizo más profunda de lo esperado. Me recuerda que descuidarme es autosaboteo.
  3. Tengo cicatrices pequeñas en los antebrazos de quemaduras en mis intentos de hornear aún en contra de mi confesada torpeza. Me recuerdan que persevero.
  4. Tengo una cicatriz de 1.5 cm en el índice izquierdo que me hice cortando un limón seco y por la que en su momento temí perder el pulpejo. Me confirma que soy torpe (nada nuevo).
  5. Tengo una cicatriz en mi axila derecha de la resección de una mama supernumeraria. Soy mujer y no me bastó con 2 tetas para serlo.
  6. Luzco orgullosa una cicatriz de cesárea que divide al abdomen de mi pelvis. Por ella sacaron a mi hija y parece que por ahí se hubieran ido gran parte de mis miedos y me hubieran metido nuevos temores que corresponden sobre todo a la salud de mi hija y mi marido.
No sé cuantas cicatrices me faltan pero ahí sigo. Vivo, sorteo mi torpeza y la rudeza del ambiente.
Ya no las escondo.

Tuesday, July 24, 2018

La belleza.

Se supone que ser bello es un asunto de simetría. Que todo encaja en una fórmula matemática a la que si te acercas tienes belleza y aceptación social y si te alejas de esa fórmula de simetría tienes fealdad.
Aunque si miramos mis fotos de niña nadie entenderá el porqué, gané en cuanto concurso de belleza de barrio participé, contestando “Recibir la corona” a la pregunta de que haría si ganaba. Siempre me sentí bonita y solo pasados los 30 he sentido algo (no mucho para ser sincera) de inseguridad en mi físico. He gozado de una dismorfobia que me hace sentir re mami así pese 100 kilos.
Sin embargo nunca me he sentido más bella que estando embarazada, luciendo orgullosa mis 79 kilos de edemas, útero grávido y 3,3 Kilos de bebé , con caminadito de pato y sintiéndome literalmente llena de vida.
Si de subjetividades hablamos el concepto de belleza es el prefecto ejemplo de lo subjetivo, como el amor (o licor) nos hace embellecer al objeto de deseo y como una vez superado ese estado vemos la feura del sujeto en cuestión.
Como mujeres desde pequeñas estamos expuestas a ser juzgadas por el aspecto físico, aún cuando los niños tienen mayor libertad para juegos al aire libre y “bruscos” de las niñas se espera permanezcan limpias, peinaditas y bien portadas.
Mientras para referirse a los niños se usan variados adjetivos calificativos referentes a su actividad, talentos o características, a las niñas se les califica sobre todo de tiernas y/o más o menos bonitas.
Usar mujeres atractivas en publicidad aumenta las ventas (más si están desnudas o semidesnudas) aunque lo que se esté promocionando sea un producto para hombres.
Relacionarnos con nuestro cuerpo y aspecto nos condiciona de manera significativa y eso es innegable.
Ser bonitas o feas es un condicionante que nos abre o cierra puertas (y piernas) , parte de nuestra cotidianidad es lidiar con eso y aprender en ese proceso a aceptarnos tal y como somos.
Nuestro cuerpo nos va recordando como hemos transitado ese camino y a veces olvidamos que es nuestro principal territorio de auto cuidado.

Monday, July 23, 2018

Balada del amor tuitero.

Abre una cuenta en Twitter, no entiendas como funciona.Date por vencido , cierra la cuenta.
Cede ante la presión de “Es lo que está de moda”. Abre una cuenta en Twitter. Sigue cuentas de famosos e institucionales. Abúrrete.
Encuentra alguien cuyos tuits te parecen interesantes o divertidos. O peor aún, ambos.
Da zoom mil veces al avatar.
Emociónate si te hace una mención.
Sonríe si te llega un DM.
Dms a la madrugada para el insomnio.
¿A los cuántos DM dice la urbanidad que se pide el teléfono?
Pasa horas chateando antes de un primer encuentro.
Date por bien servida si no resulta horrible o un psicópata.
Enamórate ciegamente.
Encuentra en todos sus defectos el reflejo de los tuyos. Es tu espejo.
Él volverá con su ex.
Dale unfollow.
Cierra la cuenta en Twitter.
Vuelve al primer párrafo.

Tuesday, July 17, 2018

Lo femenino rosadito



Resulta que nací mujer, de genitales externos e internos femeninos, sigo siendo mujer, pero construir mi identidad femenina ha sido un camino largo de pasos torpes y lentos.
No uso maquillaje, rara vez uso tacones pero me encanta tener perfecta manicura, pedicura (Tengo pies mutantes ) y durante años fui esclava del blower . Y no, en nada de eso está mi feminidad.
Durante la mayor parte de mi vida adulta no quise ser mamá y no por eso me sentí o fui menos mujer. Conozco mujeres plenas y felices que no tienen hijos ni planean tenerlos y son igual de mujeres que las “paridas”. Tampoco me como ese cuento de que la feminidad esté ligada a la capacidad de reproducirse, no seamos tan simplistas.
¿Está lo femenino ligado a la mujer definido desde lo anatómico o lo cultural? ¿Desde lo bíblico o religioso?
¿Hay que nacer con genitales externos femeninos para serlo? ¿Entonces las mujeres trans no son mujeres? ¿Qué hace Miss España en Miss Universo?

Qué si hay que estar siempre linda o como me dijo una paciente paisa “ser un postrecito”, que si es feo ser boquisucia (este me genera full conflicto porque durante muchos años odié oír a las mujeres ser vulgares y me estreno en el dejar de criticarlo), que si expresas tus emociones eres histérica y si no las expresas dirán que estás malcomida, que si defiendes a otras mujeres eres feminazi porque lo de Dios es devorarlas a críticas y chismes, que si tiras fácil eres muy perra pero si no tiras eres mojigata, que si no te arreglas eres lesbiana y si lo haces mucho solo es por coquetear y levantar.
¿Cómo se supone que se logra el equilibrio? ¿Cómo aprendemos a ser solidarias con otras mujeres en un mundo que nos exige competir el triple que los hombres con las otras para ni aun así lograr lo mismo que ellos? Si desde pequeñas nos enseñan a vernos como competencia (ya sea por un lápiz, un novio o por un trabajo).
Hace mucho aprendí a defender el concepto de solidaridad femenina y más de una vez se han burlado de mí por eso, pero sigo creyendo que es posible y de hecho creo que es el único camino que nos queda.
No soy el ejemplo de lo que es “ser femenina” si con eso se refieren a ser coqueta, tierna, sumisa, hacendosa y delicada pero soy femenina de la manera que he construido y hasta donde me ha alcanzado con mi educación y realidad cultural.
No sé cuándo dejé de pelear con mi feminidad y simplemente acepté que soy una mujer en todo el sentido de la palabra y ahora cada día qué pasa me siento orgullosa de la mujer que a pulso he construido (aunque no sea una princesa rosadita).

Tuesday, July 10, 2018

La tarea es escribir

La tarea es escribir. Me la puso mi hermana que piensa que las tres pendejadas que decimos mientras hablamos por teléfono, merecen ser compartidas (vaya usted a saber si hay gente tan desocupada como para leer esto)
Soy costeña, samaria, médico, psiquiatra, psicoanalizada durante 5 largos años de acostarme 40 minutos 4 veces a la semana en un diván, neomadre, separada en un intento de matrimonio fallido, ahora esposa, rehabilitada de la Twitter y Uberadicción (con la superioridad moral que implica) , buena amiga y pésima lectora. Pero lectora al fin y al cabo.
Desde que recuerdo me ha gustado estar escribiendo por ahí lo que pienso y opino, este es mi cuarto intento de blog. Tuve incluso uno privado y del que nunca hablé con nadie y que años después borré.
No creo que tenga mucho valioso que contar que no puedan leer en otros espacios de la red pero tener las ganas de contar y el espacio para hacerlo es la garantía de la vida moderna (no soy tan glamorosa como para Instagram, ni tan buena fotógrafa).
Siempre he pensado que escribir es un oficio difícil y para valientes y eso me ha atemorizado tanto que me paraliza al momento de plasmar las ideas en la pantalla, ya que no aplica decir papel.
Alguna vez me ofrecieron tener un espacio digital y me pudo el pánico escénico así que decliné sin intentarlo. Así que esta vez decidí intentarlo y los invito a ser testigos del proceso aunque el resultado sea el temido fracaso.
Eso es lo bueno de envejecer, ya no me asusta el fracaso (dirán que cuando ya pa´ qué)