Resulta que nací mujer, de genitales externos e internos femeninos,
sigo siendo mujer, pero construir mi identidad femenina ha sido un camino largo
de pasos torpes y lentos.
No uso maquillaje, rara vez uso tacones pero me encanta tener perfecta manicura,
pedicura (Tengo pies mutantes ) y durante años fui esclava del blower . Y
no, en nada de eso está mi feminidad.
Durante la mayor parte de mi vida adulta no quise ser mamá y no por eso
me sentí o fui menos mujer. Conozco mujeres plenas y felices que no tienen
hijos ni planean tenerlos y son igual de mujeres que las “paridas”. Tampoco me
como ese cuento de que la feminidad esté ligada a la capacidad de reproducirse,
no seamos tan simplistas.
¿Está lo femenino ligado a la mujer definido desde lo anatómico o lo
cultural? ¿Desde lo bíblico o religioso?
¿Hay que nacer con genitales externos femeninos para serlo? ¿Entonces
las mujeres trans no son mujeres? ¿Qué hace Miss España en Miss Universo?
Qué si hay que estar siempre linda o como me dijo una paciente paisa
“ser un postrecito”, que si es feo ser boquisucia (este me genera full
conflicto porque durante muchos años odié oír a las mujeres ser vulgares y me
estreno en el dejar de criticarlo), que si expresas tus emociones eres
histérica y si no las expresas dirán que estás malcomida, que si defiendes a
otras mujeres eres feminazi porque lo de Dios es devorarlas a críticas y
chismes, que si tiras fácil eres muy perra pero si no tiras eres mojigata, que
si no te arreglas eres lesbiana y si lo haces mucho solo es por coquetear y
levantar.
¿Cómo se supone que se logra el equilibrio? ¿Cómo aprendemos a ser
solidarias con otras mujeres en un mundo que nos exige competir el triple que
los hombres con las otras para ni aun así lograr lo mismo que ellos? Si desde
pequeñas nos enseñan a vernos como competencia (ya sea por un lápiz, un novio o
por un trabajo).
Hace mucho aprendí a defender el concepto de solidaridad femenina y más
de una vez se han burlado de mí por eso, pero sigo creyendo que es posible y de
hecho creo que es el único camino que nos queda.
No soy el ejemplo de lo que es “ser femenina” si con eso se refieren a
ser coqueta, tierna, sumisa, hacendosa y delicada pero soy femenina de la
manera que he construido y hasta donde me ha alcanzado con mi educación y
realidad cultural.
No sé cuándo dejé de pelear con mi feminidad y simplemente acepté que
soy una mujer en todo el sentido de la palabra y ahora cada día qué pasa me
siento orgullosa de la mujer que a pulso he construido (aunque no sea una
princesa rosadita).
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