
¿Vas a quedarte ahí?
¿Exhibiéndote toda la mañana?
Una lágrima casi se asoma en su rostro y entonces recordó sus manos ásperas tocando su rodilla, subiendo asquerosamente por los muslos.
El asco.
Sus ojos oscuros, su mirada sádica, su olor ácido.
Su fuerza descomunal aplastándola contra la pared.
El bulto intentando entrar entre las piernas.
La nausea.
Las risitas burlonas y los comentarios de sus compañeras y hasta ese momento amigas."Tan coqueta, hasta al profe se quería echar".
El hambre, literal hambre se apoderó de ella,
De esa niña rubia , alegre y de cara bonita.
Que pecado ser tan linda.
Y llegaron poco a poco los kilos de más, los dobladillos de las faldas fueron bajando, los temores y las dudas fueron subiendo.
Y ahora estaba este hombre estúpido frente a ella
¿Exhibiéndote toda la mañana?
¿Exhibiéndote toda la mañana?
El autor de no sé cuantos libros con consejos de pacotilla para ser felices.
Con la misma mirada sádica y un olor casi tan ácido.
Imagen: Eduardo B. Revollo