Este escrito hace parte de un texto de Beatrix y lo pongo acá, porqué en eso de buscarme, reconstruirme a partir de lo que han escrito de mi, esta resultando un ejercicio extraño, conmovedor, a ratos doloroso , pero enriquecedor.Foto de Andres Páez-
Cuando yo tenia 17-18 años andaba extraviada en mi estrecho mundo de inconvenientes tenía a Delia para reir y para llorar, para hablar bobadas y querer largarme y tener que tragarme las ganas porque mi cobardia congenita simpre ha sido más grande que todos mis sueños, pero ella estaba ahi con su mirada triste escuchando, aprobando o reprobando con el mismo gesto indefinible, con su voz llorona y sus gritos de agua, acompañando mi dolor y mis frustraciones de niña vulnerable y vulnerada, estuvo siempre como el salvavidas espinoso que me hizo daño a veces pero no me dejó sucumbir a la oscuridad de mi locura, mirar aquella epoca es como esa visión de segundos que tuvo la mujer de Lot antes de volverse sal y sentir que soy una sobreviviente, sobrevivir fue lo que hice en Cartagena con mucho más interés que aprender medicina y Delia con su mala memoria, sus historias inverosimiles y sus más inverosimiles histerias estuvo ahí como.. no se con que compararla pero estuvo siemrpe ahí para que mi dolor de vivir doliera menos, ahora cuando convivir conmigo ya no es tan dificil ellá está muy lejos y ya no escucha mis historias, pero como es previsiva me ragaló este cuaderno para que tantos pensamientos no me estrangulen la mente.
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