Saturday, December 22, 2007

Lástima



Tiburcio ya estaba cuando yo llegué.
Lo recuerdo viejo y cansado,
hechado en cualquier rincón hasta que llegara ella.
Entonces se sobaba contra sus piernas.
No me di cuenta cuando se fue.

Luego de unos meses apareció ella,
Un costalito de huesos oscuros.
Lástima.
No había otra forma de llamarla.
Débil, una caricatura de su género.
 Triste, torpe.
En las noches podía despertar al barrio entero con sus chillidos y gemidos.
Nadie imaginó que su prole sería tan abundante,
ni que sus teticas darían para alimentarlos.

Algún día nos fuimos todos.
No sé que fue de ella,
pero dicen que volvió.

2 comments:

Espirtual Fighter said...

Que tierna historia...

Zeta said...

¡Qué buena foto! Por Dios...