Friday, March 14, 2008

De infancia, dolores y olvidos


¿Cómo no recordar
las cosechas de los arboles de mamoncillo?

El árbol macho que no dió frutos y el de achiote

La tía Alcira matando una gallina en el patio.

Nuestros juegos,

con algún llanto fingido por una imaginaria orfandad.

Como olvidar el olor de un baúl lleno de fotos viejas.

En una de ellas ese abuelo flaco, demasiado blanco, de ojos profundos y claros.

Su olor intenso, sus olvidos
Ella reclamandole el abandono.

Las trenzas de infancia del tio Héctor.

El pedazo de metal forrado en caucho blanco y rojo.

El cuarto  donde me atiborraba de maquillaje.
La comoda llena de libros que me hacían estornudar
pero de los que no podía despegarme.

El albúm lleno de negativos de viajes.
Imagenes de él en fiestas,
él comiendo, cocinando.

Algún desconocido desnudo.

¿Recuerdas la niña robusta montada en el mostrador?
Al final no fuimos ni tu ni yo.
La foto de nosotras meando en la Plaza
¿Cómo olvidar?
Si mi infancia aún no deja de crecer
y tu ausencia no deja de doler.

2 comments:

Anonymous said...

hermozo
como siempre eres capaz de transformar los mas minimos detalles y volverlos tan armoniosico sin perder la fuerza de tus escritos . me diste un paseo sutil y doloroso por nuestra ninez pero sobretodo que como un dia tu postal dijo fuiste un regalo maravilloso que no pedi y que Dios nos concedio te adoro mi manis y me haces una falta terrible.

Beatrix said...

Que bonito..
ya volvi