
Cuando te conocí venía de estar muerto.
Muerto y amortajado en mis propios recuerdos.
Venía de esconderme en una grave locura
que tomaba mi vida y se la ofrecía al viento
para que él la llevara a un lugar ciego...
Libre de la desdicha de ser amargo y solo
Cuando te conocí, hasta el sol era enemigo...
Llevaba tantas noches sin tomar una mano
que era de dolor y hielo el hueso de las mías
Hoy estás allí en la intimidad de mi hamaca
tendiendo como un fauno priápico y soñoliento
el cuerpo de tu virilidad entregada.
No te amo demasiado
pero te necesito más que
al poema.
1 comment:
Las circunstancias son... el ahora. Ahora está, cumple una función.
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