Thursday, January 11, 2018

Abanicos de colores.

No sé desde que edad recuerdo haber visto a mi mamá usar abanicos, pero es de mis primeros recuerdos y  siempre me parecieron hermosos.

Ella usaba de diferentes modelos, sobre todo unos de madera delgadita que son muy frágiles y cada tanto se deterioraban y entonces los remplazaba por nuevos. También usaba los que son con encaje en el borde y con estampados de colores o que recrean algún cuadro conocido.

Recuerdo que la primera vez que vino de España trajo varios de esos y entonces supe que a esos  con encaje les decían abanicos españoles.

Siempre vi a mujeres en misa usar sus abanicos para echarse fresco entre el gentío de los feligreses. Me parecía un accesorio encantador y capturaban mi mirada e interés.

Curiosamente me parecía un accesorio muy "femenino" y durante muchos años quise mantenerme alejada de cualquier cosa que pudiera  asociarme con ese término, que decidí, no representaba para nada la imagen que intentaba crear de mi misma.

Desde que me recuerdo como persona consciente de si misma me ha gustado leer.
En estos días recordé que en mi casa había una Enciclopedia Ilustrada Cumbre y entre mis temas favoritos para releer de ella estaba la Historia del vestido.  De niña quise ser diseñadora de modas, en parte debido a esa influencia.

Entonces me cuestiono en qué momento decidí pelearme con la moda y  lo femenino,  si era de mis sueños de niña.

Volver a tener abanicos para mi representa eso. Volver a la infancia.

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