
Con los ojos doliendo, los pies cansados.
Con las manos pesadas, y el corazon esperando.
Con mis sueños latiendo.
Con las uñas penetrando mis agujas,
y unos niños sacandome la lengua, mientras todo me revuelve la conciencia.
Mientras todos se van y ya no intentan convencerme.
Mientras la paredes de caen y no saltan ya las ranas.
Mientras veo en la tele averiada un puñado de hormigas psicóticas,
y continúo sintiendo a pesar del sopor un poco de abanico.
Hay un nudo que desato con los dientes, hay un libro que me lee sin que lo note.
Una arteria latiendo aunque sin sangre y unos pies que te siguen ciegamente.
Imagen: Eduardo B. Revollo