
Ella era un escotoma centellante.
A veces aparecía en las noches, muy ocasionalmente.
Siempre se ubicaba al lado izquierdo.
Se alejaba y acercaba dentro de mi campo visual, unas veces verde fosforescente,otras púrpura, muy sútil, casi imperceptible.
Hace unos días aparecieron ellas.
Desde entonces ha estado presente todo el tiempo,
haciendo sonarlas, es imposible no sentir el zumbido que produce el batir de sus alas.
No entiendo porqué dices que no las escuchas, estoy segura que cuando me acerco a ti lo haces.
Ahí esta ese zumbido todo el día y ahí esta ella, ahora con sus alas puestas.
1 comment:
Y quien se atreve a negar q no existen los ¨pispirispis¨!!!! en la mente pérdida de un alma solitaria......pueden ser su única compania.
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