Saint Exupèry cuenta que tuvo que aterrizar forzosamente en el desierto, èl y su mecànico quedaron por tres dìas sin agua para beber.
Hasta el rocío sobre el fuselaje del aviòn lamían al amanecer.
Cuando el delirio ya había comenzado a poseerlos, un beduino sobre un camello, desde la duna lejana, fijò su mirada sobre ellos.
El nómada avanzó sobre la arena, como un dios sobre el mar.
" El àrabe nos ha mirado, simplemente.
Nos ha empujado con las manos en nuestros hombros y hemos obedecido. Nos hemos tendido. No hay aquí ni razas, ni lenguas , ni divisiones.
Hoy ese nòmada pobre que ha posado sobre nuestros hombros manos de arcàngel...
En cuanto a ti que nos salvas, beduino de Libia, te borrarás, sin embargo , para siempre de mi memoria.No me acordaré nunca de tu rostro.
Tú eres el Hombre y te me apareceràs con la cara de todos los hombres a la vez.Nunca fijaste la mirada para examinarnos , y nos has reconocido.
Eres el hermano bien amado.
Y, a mi vez, yo te reconoceré en todos los hombres.
Te me aparecerás bañado de nobleza y de benebolencia, gran Señor que tienes el poder de dar de beber.
Todos mis amigos,
todos mis enemigos en ti marchan hacia mí,
y no tengo ya un solo enemigo en el mundo"