
Martica era la nana de mis primas.
Estar sentada entre sus piernas y con mi cabello en sus manos
Es de esos pocos recuerdos que tengo de mi infancia.
Ella peinándome.
Hoy quiero peinarte.
Trenzar tu pelo.
En ese gesto primitivo y ancestral
en el que el otro entrega su cabeza.
¿Hay mayor sumisión o muestra de afecto?
Quiero peinarte como peinaba a mi hermana haciendole gajos
o como me peinaba esa amiga
que madrugaba a dibujabarme cuadritos y rombos en mi cabello incipiente.
Quiero peinarte,
trenzar tu pelo para acercarme a ti.
Sería mi mejor forma
de demostrarte.









