
No puedo evitar conmoverme al verte sonreír.
No puedo no alegrarme cuando eres feliz.
O sentir tristeza si veo que a tu rostro se acerca el llanto.
No he podido evitar querer abrazarte si te acurrucas en la cama.
O reirme cuando empieza el ronquido.
Así despúes me de rabia que no me deje dormir.
No he podido evitar seguir pensando en ti en mi día a día.
En tu rabia frente a palabras necias
Tus cavilaciones.
Tu lealtad.
Tu miedo a la muerte.
El brillo en tus ojos al hablar de él.
Y como él, yo tampoco quiero que envejezcas.
Menos lejos de mi.
Aunque sepa que será así.









