Wednesday, December 11, 2019
Monday, December 09, 2019
Aprendizajes
A huir de quien advierte no querer hacerme daño.
A pintarme la boca sin estar frente al espejo.
A estar cómoda en mi piel, aunque me sobre grasa.
A querer a mis amigos sin juzgarlos por sus actos.
A encontrar belleza en los recovecos de lo cotidiano.
A no relamerme las heridas y dejar que cicatricen mientras las oreo al sol y las paso por mar.
Eso he aprendido con los años.
Espada de Damocles.
La espada de Damocles pende sobre mi cabeza.
Respiro un aire que súbitamente se volvió extraño y me asfixia.
Se fueron las certezas que creí me soportaban.
Preferí chocar con las verdades que avanzar con las dudas.
Cierro los ojos y espero la caída.
Resistencia.
Tengo para contar que aquí sigo, sonrío lloro leo amamanto trabajo sueño gozo amo y me espanto ante el dolor de otros seres.
Resisto.
A mi esquina llegan historias, escucho diatribas de mujeres con vozarrones potentes para hacer oír su discurso apasionado y furioso.
Tengo para contar que también tengo miedo. Me tiemblan las manos y a veces de ellas resbala una gota de sudor frío.
No quiero llorar y me mantengo estoica, pero no respires que me caigo.
Tuesday, December 11, 2018
La Teta.
Voy a hablar de esa área de la anatomía identificada como femenina que portamos como estandarte del ser mujer.
No tengo dos si no tres (ajá, mama supernumeraria) y eso ha representado una preocupación (inicialmente estética) adicional.
Hace poco caí en cuenta que de las primeras veces que fui consciente de mis tetas en su función erotizada fueron al ser observada fijamente en ellas (MIS (?) tetas) por un desconocido, y en otra ocasión al ir caminando por la calle y que un tipo me agarrara una. No grité, ni dije nada, estaba muy asustada como para reaccionar. Debía estar apenas entrando a la adolescencia y desde entonces recibí el mensaje de que en parte mi cuerpo hace parte de lo público (hace poco me lo recordó el que me agarró el culo), al menos en esta cultura enferma.
Siendo así el panorama y quizá como negación a ese contacto temprano debo decir que siempre oculté mis tetas lo más que pude. Mi moda favorita en la U era el cuello halter (y el buruchito) para intentar desviar la atención a mis huesudos hombros , rara vez usé escote.
Como no quería tener hijos pensaba que ellas solo cumplían dos funciones: la eróticosexual y dar cáncer. Y en esa segunda se pusieron mis preocupaciones de tinte hipocondríaco.
Sabía que además producían leche, claro, pero nadie me preparó para descubrir que más que leche ,por mis tetas ,mi cuerpo iba a dispensar amor concentrado de mamá y que ellas iban a señalar el camino del vínculo que empiezo a crear con mi hija.
Tuesday, July 31, 2018
Inventario de cicatrices.
- La primera cicatriz que recuerdo es en la rodilla izquierda. De 2cm, lineal, sin queloide. Caí de unos patines, aprendí.
- Cicatriz de 4cm en la pierna derecha, me la hice con mis propias uñas en un descuido y como la piel estaba edematizada durante el embarazo se hizo más profunda de lo esperado. Me recuerda que descuidarme es autosaboteo.
- Tengo cicatrices pequeñas en los antebrazos de quemaduras en mis intentos de hornear aún en contra de mi confesada torpeza. Me recuerdan que persevero.
- Tengo una cicatriz de 1.5 cm en el índice izquierdo que me hice cortando un limón seco y por la que en su momento temí perder el pulpejo. Me confirma que soy torpe (nada nuevo).
- Tengo una cicatriz en mi axila derecha de la resección de una mama supernumeraria. Soy mujer y no me bastó con 2 tetas para serlo.
- Luzco orgullosa una cicatriz de cesárea que divide al abdomen de mi pelvis. Por ella sacaron a mi hija y parece que por ahí se hubieran ido gran parte de mis miedos y me hubieran metido nuevos temores que corresponden sobre todo a la salud de mi hija y mi marido.
No sé cuantas cicatrices me faltan pero ahí sigo. Vivo, sorteo mi torpeza y la rudeza del ambiente.
Ya no las escondo.
Tuesday, July 24, 2018
La belleza.
Se supone que ser bello es un asunto de simetría. Que todo encaja en una fórmula matemática a la que si te acercas tienes belleza y aceptación social y si te alejas de esa fórmula de simetría tienes fealdad.
Aunque si miramos mis fotos de niña nadie entenderá el porqué, gané en cuanto concurso de belleza de barrio participé, contestando “Recibir la corona” a la pregunta de que haría si ganaba. Siempre me sentí bonita y solo pasados los 30 he sentido algo (no mucho para ser sincera) de inseguridad en mi físico. He gozado de una dismorfobia que me hace sentir re mami así pese 100 kilos.
Sin embargo nunca me he sentido más bella que estando embarazada, luciendo orgullosa mis 79 kilos de edemas, útero grávido y 3,3 Kilos de bebé , con caminadito de pato y sintiéndome literalmente llena de vida.
Si de subjetividades hablamos el concepto de belleza es el prefecto ejemplo de lo subjetivo, como el amor (o licor) nos hace embellecer al objeto de deseo y como una vez superado ese estado vemos la feura del sujeto en cuestión.
Como mujeres desde pequeñas estamos expuestas a ser juzgadas por el aspecto físico, aún cuando los niños tienen mayor libertad para juegos al aire libre y “bruscos” de las niñas se espera permanezcan limpias, peinaditas y bien portadas.
Mientras para referirse a los niños se usan variados adjetivos calificativos referentes a su actividad, talentos o características, a las niñas se les califica sobre todo de tiernas y/o más o menos bonitas.
Usar mujeres atractivas en publicidad aumenta las ventas (más si están desnudas o semidesnudas) aunque lo que se esté promocionando sea un producto para hombres.
Relacionarnos con nuestro cuerpo y aspecto nos condiciona de manera significativa y eso es innegable.
Ser bonitas o feas es un condicionante que nos abre o cierra puertas (y piernas) , parte de nuestra cotidianidad es lidiar con eso y aprender en ese proceso a aceptarnos tal y como somos.
Nuestro cuerpo nos va recordando como hemos transitado ese camino y a veces olvidamos que es nuestro principal territorio de auto cuidado.
Monday, July 23, 2018
Balada del amor tuitero.
Abre una cuenta en Twitter, no entiendas como funciona.Date por vencido , cierra la cuenta.
Cede ante la presión de “Es lo que está de moda”. Abre una cuenta en Twitter. Sigue cuentas de famosos e institucionales. Abúrrete.
Encuentra alguien cuyos tuits te parecen interesantes o divertidos. O peor aún, ambos.
Da zoom mil veces al avatar.
Emociónate si te hace una mención.
Sonríe si te llega un DM.
Dms a la madrugada para el insomnio.
¿A los cuántos DM dice la urbanidad que se pide el teléfono?
Pasa horas chateando antes de un primer encuentro.
Date por bien servida si no resulta horrible o un psicópata.
Enamórate ciegamente.
Encuentra en todos sus defectos el reflejo de los tuyos. Es tu espejo.
Él volverá con su ex.
Dale unfollow.
Cierra la cuenta en Twitter.
Vuelve al primer párrafo.
Tuesday, July 17, 2018
Lo femenino rosadito
Resulta que nací mujer, de genitales externos e internos femeninos,
sigo siendo mujer, pero construir mi identidad femenina ha sido un camino largo
de pasos torpes y lentos.
No uso maquillaje, rara vez uso tacones pero me encanta tener perfecta manicura,
pedicura (Tengo pies mutantes ) y durante años fui esclava del blower . Y
no, en nada de eso está mi feminidad.
Durante la mayor parte de mi vida adulta no quise ser mamá y no por eso
me sentí o fui menos mujer. Conozco mujeres plenas y felices que no tienen
hijos ni planean tenerlos y son igual de mujeres que las “paridas”. Tampoco me
como ese cuento de que la feminidad esté ligada a la capacidad de reproducirse,
no seamos tan simplistas.
¿Está lo femenino ligado a la mujer definido desde lo anatómico o lo
cultural? ¿Desde lo bíblico o religioso?
¿Hay que nacer con genitales externos femeninos para serlo? ¿Entonces
las mujeres trans no son mujeres? ¿Qué hace Miss España en Miss Universo?
Qué si hay que estar siempre linda o como me dijo una paciente paisa
“ser un postrecito”, que si es feo ser boquisucia (este me genera full
conflicto porque durante muchos años odié oír a las mujeres ser vulgares y me
estreno en el dejar de criticarlo), que si expresas tus emociones eres
histérica y si no las expresas dirán que estás malcomida, que si defiendes a
otras mujeres eres feminazi porque lo de Dios es devorarlas a críticas y
chismes, que si tiras fácil eres muy perra pero si no tiras eres mojigata, que
si no te arreglas eres lesbiana y si lo haces mucho solo es por coquetear y
levantar.
¿Cómo se supone que se logra el equilibrio? ¿Cómo aprendemos a ser
solidarias con otras mujeres en un mundo que nos exige competir el triple que
los hombres con las otras para ni aun así lograr lo mismo que ellos? Si desde
pequeñas nos enseñan a vernos como competencia (ya sea por un lápiz, un novio o
por un trabajo).
Hace mucho aprendí a defender el concepto de solidaridad femenina y más
de una vez se han burlado de mí por eso, pero sigo creyendo que es posible y de
hecho creo que es el único camino que nos queda.
No soy el ejemplo de lo que es “ser femenina” si con eso se refieren a
ser coqueta, tierna, sumisa, hacendosa y delicada pero soy femenina de la
manera que he construido y hasta donde me ha alcanzado con mi educación y
realidad cultural.
No sé cuándo dejé de pelear con mi feminidad y simplemente acepté que
soy una mujer en todo el sentido de la palabra y ahora cada día qué pasa me
siento orgullosa de la mujer que a pulso he construido (aunque no sea una
princesa rosadita).
Tuesday, July 10, 2018
La tarea es escribir
La tarea es escribir. Me la puso mi hermana que piensa que las tres pendejadas que decimos mientras hablamos por teléfono, merecen ser compartidas (vaya usted a saber si hay gente tan desocupada como para leer esto)
Soy costeña, samaria, médico, psiquiatra, psicoanalizada durante 5 largos años de acostarme 40 minutos 4 veces a la semana en un diván, neomadre, separada en un intento de matrimonio fallido, ahora esposa, rehabilitada de la Twitter y Uberadicción (con la superioridad moral que implica) , buena amiga y pésima lectora. Pero lectora al fin y al cabo.
Desde que recuerdo me ha gustado estar escribiendo por ahí lo que pienso y opino, este es mi cuarto intento de blog. Tuve incluso uno privado y del que nunca hablé con nadie y que años después borré.
No creo que tenga mucho valioso que contar que no puedan leer en otros espacios de la red pero tener las ganas de contar y el espacio para hacerlo es la garantía de la vida moderna (no soy tan glamorosa como para Instagram, ni tan buena fotógrafa).
Siempre he pensado que escribir es un oficio difícil y para valientes y eso me ha atemorizado tanto que me paraliza al momento de plasmar las ideas en la pantalla, ya que no aplica decir papel.
Alguna vez me ofrecieron tener un espacio digital y me pudo el pánico escénico así que decliné sin intentarlo. Así que esta vez decidí intentarlo y los invito a ser testigos del proceso aunque el resultado sea el temido fracaso.
Eso es lo bueno de envejecer, ya no me asusta el fracaso (dirán que cuando ya pa´ qué)
Thursday, January 11, 2018
Abanicos de colores.
No sé desde que edad recuerdo haber visto a mi mamá usar abanicos, pero es de mis primeros recuerdos y siempre me parecieron hermosos.
Ella usaba de diferentes modelos, sobre todo unos de madera delgadita que son muy frágiles y cada tanto se deterioraban y entonces los remplazaba por nuevos. También usaba los que son con encaje en el borde y con estampados de colores o que recrean algún cuadro conocido.
Recuerdo que la primera vez que vino de España trajo varios de esos y entonces supe que a esos con encaje les decían abanicos españoles.
Siempre vi a mujeres en misa usar sus abanicos para echarse fresco entre el gentío de los feligreses. Me parecía un accesorio encantador y capturaban mi mirada e interés.
Curiosamente me parecía un accesorio muy "femenino" y durante muchos años quise mantenerme alejada de cualquier cosa que pudiera asociarme con ese término, que decidí, no representaba para nada la imagen que intentaba crear de mi misma.
Desde que me recuerdo como persona consciente de si misma me ha gustado leer.
En estos días recordé que en mi casa había una Enciclopedia Ilustrada Cumbre y entre mis temas favoritos para releer de ella estaba la Historia del vestido. De niña quise ser diseñadora de modas, en parte debido a esa influencia.
Entonces me cuestiono en qué momento decidí pelearme con la moda y lo femenino, si era de mis sueños de niña.
Volver a tener abanicos para mi representa eso. Volver a la infancia.
Ella usaba de diferentes modelos, sobre todo unos de madera delgadita que son muy frágiles y cada tanto se deterioraban y entonces los remplazaba por nuevos. También usaba los que son con encaje en el borde y con estampados de colores o que recrean algún cuadro conocido.
Recuerdo que la primera vez que vino de España trajo varios de esos y entonces supe que a esos con encaje les decían abanicos españoles.
Siempre vi a mujeres en misa usar sus abanicos para echarse fresco entre el gentío de los feligreses. Me parecía un accesorio encantador y capturaban mi mirada e interés.
Curiosamente me parecía un accesorio muy "femenino" y durante muchos años quise mantenerme alejada de cualquier cosa que pudiera asociarme con ese término, que decidí, no representaba para nada la imagen que intentaba crear de mi misma.
Desde que me recuerdo como persona consciente de si misma me ha gustado leer.
En estos días recordé que en mi casa había una Enciclopedia Ilustrada Cumbre y entre mis temas favoritos para releer de ella estaba la Historia del vestido. De niña quise ser diseñadora de modas, en parte debido a esa influencia.
Entonces me cuestiono en qué momento decidí pelearme con la moda y lo femenino, si era de mis sueños de niña.
Volver a tener abanicos para mi representa eso. Volver a la infancia.
Tuesday, February 02, 2016
Hacer escribir los remordimientos, darles voz.
Escribir para no tener que vérmelas con el desastre y al mismo tiempo seguir tachando días.
Aunque en el fondo sepa que ya nada tiene sentido.
Ya no vendrán días mejores con mamones dulces en mitad del patio.
Esa es la vida que rueda entre nuestros silencios.
Tuesday, January 19, 2016
Solo estoy sangrando.
Hace muchos años fui la mujer de un funcionario público corrupto mexicano que me dejó además de un hijo varias propiedades en calidad de testaferra.
También, por coincidencias de la vida, fui la madre del flaco pálido de ojos cafés claros del que estaba enamorada (como no estarlo si amaneciamos abrazados y hablando a la orilla del mar).
Estuve casada con un hombre torpe y desagradable que se llamaba igual que ese hombre de ojos cafés y andar delicado pero raudo que yo tanto amaba. De ese hombre torpe tuve un par de hijos más.
También fui Argentina, pero
no Peronista, morí en mayo de 2008 en Quinto Cuartel- Pocito.
Tuve un marido que a sus 29
años me había preñado dos veces y de nuestro matrimonio luego de 10 años
quedaban dos pelaos de 9 y 7 años. Machitos ambos.
Dios sabrá que pasó por su
cabeza, si creyó que le había sido infiel con algún amigo o simplemente llegó a buscar pleito borracho. No lo sé.
Yo simplemente estaba dormida
cuando con una piedra de 7 kilos y 35cm de diámetro, mi algún día amado
Leopoldo golpeó en repetidas veces mi cráneo y terminó con mis 31 años de vida sobre este planeta (once de ellos pasados como guardia carcelaria).
Pero no pasa nada, yo solo estoy sangrando mientras canto con voz suave un tango...
Saturday, August 08, 2015
Sin chip del odio al ex.
Hace poco una amiga terminó con su romance de oficina, por llamarlo de alguna manera. Esto no tendría nada de particular en la vida de una treintañera de no ser por la reacción de ella:
Renunció al trabajo, volvió a la casa de sus papás, planeó mil formas de cagarse en la vida de él y ahora asiste a consultas con un psiquiatra y toma antipsicóticos.
Mi amiga expuso su despecho en redes sociales, donde recibió el apoyo de muchas mujeres que en tono de profundo odio se referían a sus demoniacos ex, al tiempo que manifestaban su solidaridad y daban rienda suelta a su resentimiento hacia sus respectivas exparejas hijueputas.
También se manifestaban a favor de la noble víctima, que había caído en las garras de un depredador y torpemente intentaba reponerse de sus heridas.
Ante mis ojos encontré la unanimidad frente al tema: los ex son unos hijueputas.
Difiero. Aunque también tengo algún ex del que no recuerdo mayor cosa por intrascendente y algún otro que no fue precisamente un príncipe, no entiendo qué hace que se termine odiando a un tipo con el que coqueteaste, te reíste, lloraste, disfrutaste momentos a su lado, tuviste intimidad e incluso conociste a su familia y él a la tuya.
Tengo buenos recuerdos de mis ex. Del que salió de debajo de la falda de su mamá y casi termina bajo la mía, pero afortunadamente me puso cachos y terminé cancelando un matrimonio que seguramente hubiera sido medianamente feliz y medianamente aburrido. Del que me conquistó al primer DM y hasta del que me terminó quitando el "en una relación" de Facebook para hacerme saber, ante mi asombro, que habíamos terminado. También del que después de muchos años de ser conocidos lejanos un día me miró y le brillaron los ojos y se quedó conmigo un año en el que poco a poco se fue apagando ese brillo.
En general, fueron buenos tipos con quienes compartí buenos y malos momentos, y hacen parte de la historia que me hace ser esta mujer aún en construcción pero menos desbaratada que ayer.
Parece ser que el chip del odio al ex me hizo falta en mi configuración de fábrica, o me abandonó hace tanto tiempo ya que no recuerdo haberlo tenido.
Valga la pena aclarar que sí hay depredadores, no desconozco que existan. Pero la mayoría de las veces se trata de un sencillo "no le gustas lo suficiente, no es el momento u otra le gusta más".
Y no nos hagamos las pendejas, que eso también nos ha pasado a nosotras y no nos vuelve depredadoras. Dejamos al tipo bueno plantado por irnos por otro lo suficientemente malo pero más afín a nosotras como para movernos el piso y las patas de la cama.
Thursday, April 23, 2015
Abandonos.
Hay cierto placer en abandonar.
Sentirse liberado al decidir nuevos rumbos.
Hay un placer sutil que aunque nos hace sentir algo de vergüenza, también nos saca una risita cuando estamos solos.
Es una pequeña pero innombrable victoria.
Y entonces, otra vez, digo adiós.
Sentirse liberado al decidir nuevos rumbos.
Hay un placer sutil que aunque nos hace sentir algo de vergüenza, también nos saca una risita cuando estamos solos.
Es una pequeña pero innombrable victoria.
Y entonces, otra vez, digo adiós.
Saturday, February 07, 2015
Me quedé quieta.
Dejé de armar dramas.
Dejé de pelear.
Dejé de buscar respuestas.
Dejé de querer atraparlo todo.
Dejé de tener esperanzas en paraísos futuros
Y empecé a soñar que puedo ser mi paraíso.
Me quedé quieta.
Intentando aprender a respirar.
Me quedé quieta para que me encuentres.
Wednesday, February 26, 2014
Palabras, palabras, palabras.
Por su inútil
complacencia, necedad y poca utilidad,
Por insolentes y pretenciosas,
Por no necesitar ya desahogo, pues me deslizo en mi soledad,
Por la vanalidad de su sin sentido y la fragilidad de su realidad,
He decidido decirle adiós y me complace darle la espalda,
A sus mentiras, que son las mías y de las que quiero huir,
Les digo adiós y no me insistan,
No escucharé réplicas,
Ni lamentaciones,
No las quiero,
Hoy romperé un lazo inútil
Y vuelvo a mi, renovada y limpia,
Tal vez más sola y más triste,
Pero también más sincera
Adiós palabras tontas
Por insolentes y pretenciosas,
Por no necesitar ya desahogo, pues me deslizo en mi soledad,
Por la vanalidad de su sin sentido y la fragilidad de su realidad,
He decidido decirle adiós y me complace darle la espalda,
A sus mentiras, que son las mías y de las que quiero huir,
Les digo adiós y no me insistan,
No escucharé réplicas,
Ni lamentaciones,
No las quiero,
Hoy romperé un lazo inútil
Y vuelvo a mi, renovada y limpia,
Tal vez más sola y más triste,
Pero también más sincera
Adiós palabras tontas
Monday, January 27, 2014
Planear.
47 años tiene Aurora.
Mujer exitosa. Dos hijas. Un marido sumiso.
Un trabajo con ingresos superiores al promedio nacional.
Toma pastillas adelgazantes a diario.
A diario también va al gimnasio.
Se viste seductoramente.
Boca siempre bien roja, rimel abundante.
No falta la minifalda y tacones muy altos.
Manicura en perfecto estado, cabello impecablemente peinado.
No importa si cada noche antes de dormir dura media hora llorando.
Hace dos semanas que mientras conduce,planea su suicidio.
Mujer exitosa. Dos hijas. Un marido sumiso.
Un trabajo con ingresos superiores al promedio nacional.
Toma pastillas adelgazantes a diario.
A diario también va al gimnasio.
Se viste seductoramente.
Boca siempre bien roja, rimel abundante.
No falta la minifalda y tacones muy altos.
Manicura en perfecto estado, cabello impecablemente peinado.
No importa si cada noche antes de dormir dura media hora llorando.
Hace dos semanas que mientras conduce,planea su suicidio.
Wednesday, November 27, 2013
Malas noticias
La rutina interrumpida súbitamente por la noticia de la enfermedad de un ser querido, o la muerte.
Ese detener todo, olvidar si comiste o sentías hambre antes de esa noticia que hará que pares todo y tomes el primer vuelo a otra ciudad para acompañar a tu familia.
Nada como la enfermedad para recordarnos que somos frágiles, que nada es tan estable como pensamos en algún momento.
Subscribe to:
Posts (Atom)






